Antes de cualquier pantalla, abre cortinas, asómate a la ventana o sal unos minutos. Si aún está oscuro, usa una lámpara de espectro completo y enciende tu cuerpo con respiraciones nasales profundas. Evita noticias reactivas en la primera media hora. Ese inicio más silencioso reduce reactividad, aclara prioridades y te recuerda que conduces el día, no al revés.
Cinco a diez minutos bastan: movilidad articular, una caminata corta, estiramientos de columna o algunas sentadillas lentas. El objetivo no es cansarte, sino encender circulación y ánimo. Si te cuesta empezar, deja la esterilla visible y prepara ropa cómoda. Suma música ligera y celebra al terminar. Ese microimpulso inicial se propaga sorprendentemente al resto de decisiones.